Ahora, que estamos en plena feria de San Isidro en Madrid, me da por pensar lo primitivos que somos en este país con el asunto de los toros. Una reunión de seres humanos supuestamente inteligentes alrededor de un señor, al que vitorean porque está martirizando, masacrando y humillando a un animal.

Me parece sencillamente espantoso. Que esa gente encuentre bello maltratar a un animal de esa forma. Los pro-taurinos lo justifican en el folclore y la tradición de España y en que un toro en sí, no sirve para otra cosa. Me parece un pensamiento de analfabeto total y da la medida del coeficiente intelectual que tiene esa gente.

En mi pueblo siempre he visto a los viejecillos en los bares viendo los toros. Esos viejecillo no saben escribir, son más bastos que un arado y no se han leido un libro en su vida. Ni han visitado un museo. Ni habrán ido al cine. Pero les gustan los toros. No se porqué, quizás debido a esto, siempre he asociado la fiesta de los toros con gente más bien simple y tirando un poco a analfabeta. En todo caso, lo de gente simple y de mal gusto si que lo suscribo.

Igual que suscribo un artículo de Ruth Toledano que leí en El País. En este artículo cuenta como seis activistas de la Fundación Equanimal saltaron a la arena del coso para pedir la abolición de las corridas de toros y reivindicar los derechos de los animales...

...como ella dice, "nos quieren hacer creer que esta fiesta simboliza la esencia de una Nación".

Si la esencia de una Nación es hacer disfrutar haciendo daño a un animal (por el analfabetismo de unos, el entretenimiento de otros y los negocios de aquellos), me avergüenzo un poquito de que los españoles seamos como somos.