Pues hoy, que es mí día libre de la semana (hasta que la UE diga que tenemos que trabajar 65 horas a la semana) me he venido a la casa del pueblo de L a vigilar un poco la piscina.
Me he sentado en una mesa que tienen por aquí y me he puesto a hacerme un esquema de lo que me estoy estudiando de las oposiciones de la Comunidad de Madrid. Pero me he cansado enseguida.
Así que he cogido un supercepillo que tiene L para barrer el patio y me he tirado como dos horas y media barriendo que hasta me ha salido un callo en la mano. He sacado tres bolsas de basura llenas de una especie de piñón que el pino de la casa no para de echar. Barría me daba la vuelta y ya había otro puñado de piñoncitos por todo el suelo. Barría me daba la vuelta y ya había otro puñado de piñoncitos por todo el suelo. Barría me daba la vuelta y ya había otro puñado de piñoncitos por todo el suelo. Barría me daba la vuelta y ya había otro puñado de piñoncitos por todo el suelo...y así hasta el infinito. Lo he intentado dejar lo mejor posible pero es dificil dejarlo perfecto. El pino cabrón este no para de echar piñones. Ya podían ser billetes de 500 euros.
Igual que me he cagado en el pino también he plantado otro. Me ha dado un pequeño apretoncillo y me he visto obligado a manifestar mi desazón y expulsar mi producto en el servicio del garage...
Luego en comido unos espaguetis que me ha preparado M. Estaban muy buenos. Después de comer viendo un poco en la tele como Risto el de OT ponía verde a una pánfila que cantaba no se que de "las chicas malas que te quitan lo que dan".
Luego me he puesto a regar. Debo ser más tonto que una sandía de Almería porque he tardado media hora para averiguar el mecanismo de la manguera. Al final lo he descubierto pero a costa de darme un manguerazo en lo que viene siendo la zona de mi bragueta.
Después me he puesto a limpiar la piscina un poco de los insectos que caían al agua y me ha ocurrido un poco como con los piñones del pino. Recogía unas avispas flotando en la superficie, me daba la vuelta y ya había otras cuantas. Recogía unas avispas flotando en la superficie, me daba la vuelta y ya había otras cuantas. Recogía unas avispas flotando en la superficie, me daba la vuelta y ya había otras cuantas. Recogía unas avispas flotando en la superficie, me daba la vuelta y ya había otras cuantas...y así sucesivamente y hasta el infinito.
Y es que si hoy he descubierto algo es que la naturaleza es muy bonita, pero guarra, guarrísima, que lo ensucia todo vamos.


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