Me afano por matar como sea a ese bicho con alas que no para de revolotear alrededor de mi cabeza y posarse en la pantalla del ordenador, en mi brazo, en mis piernas y en todo lo que pillan por delante (¿porqué serán tan pesadas?). El insecticida no parece hacerla efecto así que me hago con una "mano matamoscas" de plástico y tras el segundo intento y con un golpe seco, la mosca muere espachurrada encima de mi mesa.
Al día siguiente en un dominical de un periódico me la encuentro de nuevo (o por lo menos se le parece). En portada y a todo color. Por obra y gracia de unos investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid me entero más sobre la vida del bicho que maté ayer.
En este caso, se trata de Catalina, que así es como la han llamado estos investigadores. Catalina vive metida en una probeta con su amante Prudencio. Los dos se pasan el día alimentándose con los restos de una manzana medio podrida. A nosotros nos parece asqueroso, pero estas moscas se lo pasan de rechupete con semejante manjar.
Catalina no tiene párpados, así que se pasa todo el día limpiándose los ojos con sus patitas. Pese a ello nunca podrá evitar la presencia en su cuerpo de los ácaros: unos pequeños insectos que sóo miden un milímetro. Son más higiénicas de lo que pensamos. Imagino que la fama de guarras le viene por los lugares que frecuentan: todo tipo de basuras e inmundicias.
Prudencio intenta copular con Catalina todo lo que puede. Y Catalina se emplea a fondo poniéndo todos los huevos posibles. Esos huevos luego se convertirán en larvas. Se ignora lo que vive una mosca. Catalina vivirá 30 días. El tiempo justo para procrear toda una legión de nuevos individuos como ella. A veces le tiene que parar los pies a Prudencio. Su "espermateca" tiene que vaciarse para poder admitir otra vez el cortejo de su amante.
Me dicen en esta revista que me parezco a la mosca. Que mis genes y los suyos son practicamente idénticos. En realidad todos los animales compartimos idénticos genes.
Coge una porción de genes, metelos en una chistera y agita. Sale un ser humano. Vuelve a agitar. Sale una mosca. Vuelve a agitar. Sale un conejo.
Si pongo en Catalina mis genes relativos a mis ojos, saldrán unos ojos de mosca. Es la genética la que interpreta el contexto y hace que mis genes en una mosca produzcan ojos de mosca.
Vuelve a revolotear otra mosca alrededor mía. Después de leer su biografía, me cae mucho más simpática que antes. Igual es porque es familiar mío, lejano.


Es para reflexionar desde luego.
Qué post original!
Hace mucho que no leo algo tan interesante y, simultáneamente, tan cargado de buen humor.
;-)
...hola domovilu !!! Para que veas lo que da de sí una simple mosca...jeje
jajaja Supongo que después de leer el tratado mosquil y descubrir que no eres mosca por chiripa, no habrás vuelto a matar ninguna, no???
Saludos
Yo solo mato cucarachas.
;-)