Hace años cuando fui al cine a ver el estreno de Matrix quedé sorprendido, no sólo por los efectos especiales, sino también por lo que la película invitaba a reflexionar.

Básicamente me planteé la posibilidad de que todo lo que he vivido hasta ahora, mis recuerdos, alegrías, penas y mi vida en general no existiera...que fuera, como en la película le ocurre a Neo, una realidad virtual tan perfecta que nuestro cerebro no se da cuenta de que lo que vivimos en realidad no existe.
Me ha venido de nuevo a la cabeza a raíz de un segundo visionado de la película que hice cuando el otro día estuve desempolvando y ordenando mis dvd´s.

Me puse a investigar un poco sobre estas reflexiones en Internet y descubrí que los creadores de Matrix no fueron originales en su planteamiento. Filósofos y científicos de reconocido prestigio ya han tratado algo sobre el tema.
En concreto el astrofísico Martin Rees y el matemático John Barrow plantearon una teoría según la cual vivimos a merced de una supercomputadora creada por una inteligencia superior a la nuestra.
Esta teoría tendría un importante apoyo en el descubrimiento del astrónomo John Webb. Webb descubrió que los quasares emitían espectros de luz de velocidad inferior a lo esperado según las leyes de la relatividad de Einstein. Para el físico Paul Davies esto es una prueba de que esta realidad virtual tiene sus fallos y este ejemplo de los quasares es uno de ellos.
Recientemente el filósofo Nick Bostrom ha llevado todo esto al terreno de la lógica y dice que es muy probable que vivamos en una simulación y que de todos modos tan indemostrable es que no vivimos en una realidad virtual como que vivimos. Por tanto, alguna probabilidad hay de que todo esto sea una simulación.

Yo soy escéptico a medias. Mi parte incrédula me dice que cuando me rompo una pierna tengo un dolor tan real que no se me ocurre pensar en que ese dolor es orden de un ordenador que está diciéndole a mi cerebro que debo sentir dolor.
Mi parte crédula me dice que nadie puede demostrarme que no haya un superordenador creado por seres infinitamente más inteligentes que yo, tan perfecto que haga que todas las sensaciones que tenemos los seres humanos, incluido el dolor de una rotura de pierna, sea tan perfecta que nos la creamos.
¿Hasta que punto controlo mi vida?
¿Es Dios esa supercomputadora?
¿Porque no puede ser verdad todo esto?
¿Quien me dice que el sabor del chocolate es el que realmente percibo al comerlo?
¿Existo?

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¿Porqué me rallo tanto el coco pensando en estas cosas?