...como siempre digo...¿porqué creemos en Dios?... Quiero decir, si El señor de los anillos se hubiera escrito en época bíblica ahora estaríamos adorando a Frodo crucificado en un gran anillo...
La Biblia es tan fantástica o más que el señor de los anillos...Es una papanata sin fundamento que sin embargo nos tenemos que creer a pies juntillas.... y para colmo siempre tiene que ser el escéptico o el ateo el que tenga que demostrar que Dios no existe...como si los creyentes (y la Iglesia) dieran por echo que se haya demostrado la existencia de Dios (cosa que no ha sucedido que yo sepa...)
...El filósofo Bertrand Russell lo ejemplificó muy bien...
Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiado pequeña como para ser vista aún por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías. Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia sería un signo de excentricidad, y quien dudara merecería la atención de un psiquiatra en un tiempo iluminado, o la del inquisidor en tiempos anteriores...
Es tan de perogrullo, que tengo el mismo derecho de creer en Dios que de creer en una tetera...
Que se lo digan si no a los seguidores del monstruo del spegueti volador (curiosos poner "pastafarismo" en google)...


Me temo que es una lucha imposible intentar razonar sobre si existe Dios, y si es demostrable o no.
Ya que muchas de las religiones, tienen el comidin perfecto "la FE"...
Y todo razonamiento que se pueda hacer, incluso usando sus propias armas, como puede ser la Biblia..., buscan excusas.
El que quiere creer, al final creerá...
Y como muchas personas necesitan creer, existirá la necesidad de creer en un Dios.
Pero vamos, los cientificos tambien tienen sus dioses = el Big Bang, hay que tener Fe para creer que ese es el origen del universo (¿y antes de aquello?...)
Los evolucionistas confiesan que la probabilidad de que los átomos y las moléculas apropiadas se juntaran debidamente para formar tan solo una molécula proteínica sencilla es de 1 en 10113, es decir, 1 seguido de 113 ceros. ¡Ese número es mayor que la cantidad total de átomos que se calculan para todo el universo! Los matemáticos consideran que cualquier suceso que tenga una probabilidad de ocurrir de menos de 1 en 1050 nunca sucede. Pero para la vida se necesita mucho más que simplemente una molécula de proteína. Tan solo para que una célula se mantenga activa se necesitan 2.000 diferentes proteínas, ¡y la probabilidad de que todas ellas se presenten al azar es de solo 1 en 1040.000! “A no ser que uno se deje dominar por el prejuicio, sea debido a creencias sociales o debido a educación científica, de modo que acepte la convicción de que la vida se originó [espontáneamente] en la Tierra, este simple cálculo desestima tal idea completamente”, dice el astrónomo Fred Hoyle.
¿puedes explicarme esto¿POR QUE cree la gente en lo que cree? ¿Se debe a que tenga buenas razones para ello? ¿No observamos a menudo que la gente cree lo que quiere creer? Tal vez crea algo porque es popular. Muchas veces esto es cierto con relación a la creencia en Dios, cuál es el propósito de la vida y qué encierra el futu
¿ES USTED una persona realista? La mayoría de nosotros quisiéramos creer que lo somos. El que se apega a la realidad procura dejarse guiar por hechos que puedan comprobarse. Desea evitar el engaño de sueños poco realistas o de ideas poco prácticas. Dentro del contexto racional y científico del mundo de hoy, tal manera de abordar los problemas es muy atrayente.
Antes de contestar esta pregunta, debemos recordar que el realismo tiene sus límites. El realista solo puede formar conclusiones basadas en los hechos que él conoce. Pero ¿qué hay si no conoce todos los hechos? O supongamos que él crea en algo que no sea exacto. O tal vez los hechos que él tenga a su alcance sean exactos, pero su modo de razonar sea erróneo. En tal caso, es evidente que sus conclusiones “realistas” estarían erradas.
Sin duda Winston Churchill era realista, según creía él, cuando dijo en 1939: “La energía atómica tal vez sea tan buena como los explosivos que tenemos hoy en día, pero es poco probable que produzca algo que sea mucho más peligroso que éstos”. Tristemente, su conclusión estaba muy lejos de la verdad. Igualmente, en 1959 el director gerente del Fondo Monetario Internacional dijo: “Es muy probable que la inflación mundial haya llegado a su fin”. Pero, ¡oh, qué errado estaba! Por eso, aun cuando hombres altamente calificados evalúan cierta situación “de manera realista”, sus conclusiones no siempre están correctas.
Pero ¿a qué se debe el que ciertas personas que quieren ser realistas nieguen la existencia de Dios?Una razón por la cual algunas personas niegan la existencia de Dios es porque les parece que la ciencia ha hecho que pase de moda dicha creencia. ¿Es así? Bueno, pocos de entre nosotros somos científicos, pero ciertamente sería apegarse a la realidad considerar lo que los científicos mismos dicen al respecto. Un artículo que apareció en la revista New Scientist declara: “Entre los legos persiste el punto de vista... de que los científicos han ‘refutado’ la religión. Dicho punto de vista generalmente sostiene que los científicos son incrédulos; que Darwin puso los últimos clavos del ataúd de Dios y que desde entonces una serie de innovaciones científicas y tecnológicas han descartado la posibilidad de que haya resurrección alguna. Este punto de vista está extremadamente errado”. (Las bastardillas son nuestras.)
El artículo agregó: “Los científicos no son personas notablemente irreligiosas. No hay encuestas confiables que se puedan usar como base, pero una encuesta extraoficial de universidades, instituciones de investigación y laboratorios industriales indica que hasta ocho científicos de cada 10 son adeptos a una fe religiosa o apoyan principios que ‘no son científicos’”. Desde un punto de vista realista, el hecho de que muchos científicos tengan cierto grado de fe en Dios ciertamente es prueba de que la ciencia moderna no hace que sea imposible creer en la existencia de El.
Pero tal vez a usted le parezca que las teorías científicas —especialmente la teoría de la evolución— hacen innecesaria la existencia de Dios. El hecho es que muchos de los que de modo realista examinan las pruebas a favor de la evolución descubren, lamentablemente, que éstas son deficientes. Y algunos de los que las aceptan hasta hallan que tales teorías no bastan para explicar la belleza y la magnificencia de la vida en nuestro planeta Tierra.
El profesor Robert Jastrow, eminente geólogo, astrónomo y físico, acepta la teoría de la evolución. Pero en un artículo que apareció en la revista Science Digest él escribió: “Cuando se estudia la historia de la vida, y se contempla esta larga historia desde la perspectiva de varios centenares de millones de años, uno se da cuenta de que es progresiva y que sigue una dirección fija. [...] No obstante, ¿se puede decir que esta historia de los sucesos que culminan en el hombre, con su clara dirección, carezca de dirección?”. El concluye que dicha pregunta “va más allá del alcance de la ciencia”.
Muchos concuerdan en que la “historia de los sucesos que culminan en el hombre” muestra que hay dirección. Pero ¿es razonable no suplir el próximo eslabón lógico en la cadena del razonamiento? El que haya prueba clara de dirección ciertamente comprueba que hay un director. Y ese director solo puede ser Dios. De esto se puede concluir de manera realista que, en vez de que la evolución haga imposible la creencia en Dios, la existencia de Dios hace innecesaria la teoría de la evolución.
Hay otra razón por la cual algunas personas afirman no creer en Dios. A veces se valen de la ciencia para encubrir motivos más profundos. Considere lo que escribió el ateo Aldous Huxley: “Yo tenía motivos para no querer que el mundo tuviera sentido; por consiguiente, supuse que no lo tenía”. ¿Cuáles eran sus motivos? “Para mí, así como para muchos de mis contemporáneos, sin duda, la filosofía de la falta de sentido era esencialmente un instrumento de liberación. La liberación que deseábamos era simultáneamente liberación de cierto sistema político y económico, y liberación de cierto sistema de moralidad.”
Pero si negamos la existencia de Dios y decimos que el mundo no tiene sentido simplemente porque queremos que así sea, ¿cambia esto los hechos? Cualquiera que crea que así es, se parece al muchachito que quiere ocultarse, de modo que se cubre los ojos con las manos. ¡Cree que, porque él no puede ver a nadie, nadie puede verlo a él! Pero ¿es realista decir que Dios no existe simplemente porque rehusamos reconocer su existencia?
Es pertinente aquí un informe que salió hace unos años en el Journal-American de Nueva York. Declaró: “Por muchos años, por lo común se creyó que los científicos eran ateos. Sin embargo hoy, . . . cuando la ciencia es casi un modo de vivir, esta teoría ya no es válida. Esta semana, el Journal-American de Nueva York les pidió a ocho de los hombres de ciencia prominentes de la nación que dieran sus puntos de vista en cuanto a esta pregunta: ‘¿Creen los científicos en Dios?’ De sus respuestas, un concepto fundamental se destaca claramente: Algún Poder Divino, más allá del control del hombre, ha dado forma al universo. Originalmente la mayoría de estos científicos habían declarado lo que pensaban acerca de este asunto hace años. Desde entonces, ninguno ha visto razón alguna para cambiar de opinión.”
Wernher von Braun, perito en cohetes, y uno de los ocho a quienes se hizo referencia, respondió: “¿Por qué creo en Dios? Declarado sencillamente, la razón principal es ésta: Una cosa tan bien ordenada y perfectamente creada como lo son nuestra Tierra y universo tiene que tener un Hacedor, un diseñador magistral. Una cosa tan ordenada, tan perfecta, tan precisamente equilibrada, tan majestuosa como esta creación solo puede ser el producto de una Idea Divina. Tiene que haber un Hacedor; no puede ser de otro modo.”
Otro de los ocho científicos, el Dr. William Swann, reconocida autoridad sobre la radiación cósmica, se expresó de manera similar: “Al hombre de ciencia le gusta distinguir entre la realidad y la especulación. Pues considerando al universo en su totalidad, no puedo eludir la realidad de que tiene diseño inteligente. Por esto quiero decir que el universo muestra en escala magnífica la misma clase de relación recíproca en su funcionamiento y eficiencia de planeamiento que se esfuerza por lograr un ingeniero en sus empresas, que son inferiores.”
De manera similar, el científico Dr. Warren Weaver, que se encuentra entre los más destacados matemáticos estadounidenses, una vez declaró en una popular revista mensual: “Todo nuevo descubrimiento de la ciencia es una nueva revelación del orden que Dios ha construido en Su universo. Dios gana en dignidad y poder por medio de manifestaciones de Su razón y orden.”
Además hay el testimonio de sir Isaac Newton, a quien se ha llamado “la mayor mente científica que el mundo ha visto.” Para citar una biografía publicada recientemente, “el escrutinio de la naturaleza por Newton estaba dirigido casi exclusivamente a adquirir conocimiento de Dios” y “cultivaba la ciencia por lo que ésta podía enseñarles a los hombres acerca de Dios.”
Si el mundo estuviera lleno de personas que obedecieran los principios divinos (no de personas que simplemente alegaran ser cristianas), la mayor parte de los problemas de hoy quedarían resueltos.
¿Es ésta una esperanza que no se apega a la realidad? Bueno, sabemos que los hombres están arruinando el ambiente de la Tierra y que están a punto de destruir la raza humana. Por eso el confiar en los hombres carece de realismo. Si no creemos en Dios, nuestra única esperanza estriba en ilusiones. ¿Es, entonces, un proceder realista el dar la espalda a Dios? ¿No es, más bien, una magnífica expresión de realismo el recurrir al Único que tiene el poder, la sabiduría y el deseo de rescatarnos de los resultados de nuestros errores? Sí, la persona realista no solo puede creer en Dios, sino que tiene que creer en El.
Hay que dejar las conjeturas a un lado y ser más razonables.No es cuestion de lo que uno crea o no si no lo que es veraz y palpable uno no puede taparse los ojos a la pura realidad? Si la teoría de la evolución fuera cierta, sería válida la siguiente conclusión citada en la revista Scientific American: “La evolución, según la entendemos hoy, implica [...] que en realidad la vida no tiene sentido”.
Piense en lo que conllevan esas palabras. Si efectivamente nuestra existencia careciera de sentido, el único propósito que usted tendría en la vida consistiría en tratar de ser una buena persona y, tal vez, pasar sus genes a la siguiente generación. Al morir, dejaría de existir para siempre. Su cerebro, dotado de la capacidad de pensar, razonar y meditar en el sentido de la vida, habría sido un simple accidente de la naturaleza.
Y eso no es todo. Mucha gente que cree en la evolución asegura, o bien que Dios no existe, o bien que existe pero no interviene en los asuntos humanos. En cualquiera de los dos casos, nuestro futuro quedaría en manos de los políticos, los intelectuales y los líderes religiosos. Si fuera así, a juzgar por cómo todos ellos han obrado hasta ahora, no habría esperanza de que desaparecieran los conflictos, el caos y la corrupción que plagan a la humanidad.